lunes, 16 de diciembre de 2013

Matonismo laboral III
ó, de cómo algunas personas nunca deberían llegar a ser jefes.

Franco Benavides

Ya no ocultaremos más que las groserías laborales que hemos venido describiendo en las columnas anteriores y que hemos titulado “matonismo laboral”, se están dando dentro de nuestro sacrosanto Ministerio de Trabajo.  Las cosas están llegando a un punto insoportable para los sufridos “colaboradores” de la susodicha jefatura.
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Uno podría pensar que en la emoción de verse nombrada en un puesto de poder –aunque no haya sido por méritos propios, sino por su pura cercanía a la Autoridad-, esa persona se entusiasmara con su pequeña cuota de mando y que, así borracha, con ese elixir que nubla el entendimiento de casi todos los seres humanos, cometiera unos cuantos abusos en su novel ejercicio del poder.
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Pero si esa persona tiene antecedentes, es decir, si es algo así como una hostigadora laboral consuetudinaria, entonces ya no se puede explicar sus exabruptos por la inexperiencia o por la embriaguez repentina de poder.  Es que, siguiendo el símil, esa persona es una tomadora compulsiva y se embriaga de continuó con solo olfatear su copita de poder.
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 Vamos a describir cuatro hechos protagonizados por la novel jefatura.  Pero debemos aclarar que esos son apenas los más sobresalientes de una infinidad de otros que van desde dispensar el saludo mañanero a la discreción de su humor cambiante, hasta los que se verán a continuación.
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 Primer Exabrupto:   Irrumpe en la Oficina del desprevenido y asustadizo Secretario General de la Afumitra para “reclamarle” por el reclamo de ese Sindicato relativo a los nombramientos a dedo y dejando de lado la Carrera Administrativa.  Amenaza con demostrar que a pesar de que se le trata como si fuera una persona “tonta” (nunca se dijo cosa semejante), es “bien capaz” (ya estamos viendo de qué).    
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Segundo Exabrupto: Reúne a sus subalternos y de repente y, sin que venga al caso,  los increpa sobre un supuesto rumor que corre sobre las llegadas tardías de la jefatura (ese ya fue comentado en anterior columna, de manera que no abundamos más en este hecho).
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Tercer Exabrupto, con tintes de legalidad:  Ordena abrir una procedimiento administrativo disciplinario –con todo y órgano director- por una supuesta falta que no ameritaba más que una simple llamada de atención.  La Afumtira que intervino en defensa de la persona que se pretendía sancionar, pensó desde el mismo inicio que eso era una verdadera pérdida de tiempo y un desatino de la jefatura porque, en lugar de entender las razones del “conflicto” laboral, trató, como lo manda su naturaleza autoritaria, de lucir una vez más su poder.  De lo que se trataba, en el fondo, es de que en la oficina dónde sucedieron esos hechos se utiliza a algunos inspectores cómo choferes y por supuesto, esto acarrea inconvenientes tanto para ellos –pues no tienen porque “choferear” para otros inspectores-, como para los otros inspectores que requieren de los servicios de un chofer que no atrase las “giras” porque debe atender  las consultas de los usuarios.  Que un inspector se saliera de sus casillas cansado de esperar a otro para que “le hiciera el favor de choferearle”, induce a pensar de inmediato –claro, para el que busca la solución administrativa de la causa del problema y no busca hacer alarde de su autoridad-, induce a pensar, decimos, en que se están generando roces entre el personal por la falta de personal de apoyo (choferes)1.
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Cuarto exabrupto (por mucho, el más escandaloso):  Haciendo una de esas visitas para advertirles a los patronos que deben pagar el aguinaldo (cuestión esta que desvía totalmente de sus labor sustantivas a los inspectores y que bien puede suplicarse con una buena campaña publicitaria), el Ministro de Trabajo, la jefatura  y un grupo de inspectores se encontraron con que los establecimientos en que entraban para hacer la tan importante “advertencia”, ya habían sido visitados por algún inspector.  La jefatura, en lugar de simplemente re-localizar las visitas en otro lugar no inspeccionado, decidió hacer otro desplante de su recién estrenado poder:  ordenó al chofer que fuera de inmediato a la oficina a traer al inspector que había cometido el delito de visitar el área destinada a la visita ritual del Ministro de Trabajo.  El inspector fue desprendido abruptamente de su labor y llevado ante el pelotón de fusilamiento (porque ya en ese momento la cosa se había transformado en una especie de Corte Marcial).
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Continúa el exabrupto cuarto:  El criminal llegó (nos referimos al inspector que osó visitar los establecimientos “apartados” para el Ministro) y ahí mismo, en media calle, delante de sus propios compañeros y del público transeúnte, fue amonestado por incumplir una orden expresa con la evidente intención de dejar en mal al señor Ministro.  Esta nueva modalidad de sanción, la podríamos denominar “express”, porque implica arrebatar al subalterno de cualquier lugar dónde se encuentre, para llevarlo ipso facto ante su “superior” y, sin que medie ningún burocrático debido proceso ni nada de esas tonteras ya pasadas de moda, exponerlo a una especie de linchamiento, ante sus iguales y el mismísimo Ministro, sin dejar por fuera a uno que otro curioso que, admirado, aprendía cómo se le hacen los llamados de atención a los funcionarios del Ministerio de Trabajo, así, con toda discreción y respeto a la dignidad de la persona, en media calle y a voz en cuello2.
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Esto es lo más destacado en el corto tiempo que lleva esa persona a cargo de una jefatura de la Inspección de Trabajo.  Sí, de la INSPECCION DE TRABAJO, de la misma que debe tutelar el cumplimiento de los derechos laborales, incluyendo el del respeto a la persona del trabajador.
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Se podría decir que no es para tanto.  Pero para nosotros es mucho más que suficiente como para opinar que esa persona sencillamente no debería ocupar un puesto de jefatura.  Y nos atrevemos a apostar que en poco tiempo el personal a su cargo se hartará de sus bravuconadas y entonces estaremos redactando unas cuantas denuncias por maltrato y, sí cabe –que a cómo va, va a caber-, una denuncia por hostigamiento laboral.
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¡Qué Dios y la Virgencita de los Angeles la iluminen para que se redima de sus pecados laborales!  Todos podemos cambiar, solo hace falta reconocer nuestros pecados y arrepentirnos sinceramente. Amén.
Heredia, 16 de diciembre del 2013.

(1) De paso:  el procedimiento disciplinario se cayó porque estaba plagado de errores.  La Resolución inicial fue declarada, a petición de la Afumitra, como “absolutamente nula” y sencillamente la supuesta falta prescribió.  Pero el problema que generó los roces   (el uso de inspectores como choferes) persiste; y al parecer en eso si que no utiliza su grandísimo poder la jefatura aquí criticada. 
(2) ADVERTENCIA: Esta nota no debe ser leída por personas sensibles a las palabras soeces:  Testigos presenciales nos contaron lo siguiente:  Primero: Cuando la jefatura salió del establecimiento comercial que había sido inspeccionado anteriormente, frustrando la visita protocolaria del Ministro, empezó a vociferar "e se hijueputa me las va a pagar" (refiriéndose al inspector y por más que le advirtieron que ahí estaban periodistas, continuo con "ese hijueputa me las va a pagar". Y agregaba: "Yo no soy como otros jefes, ese hijueputa va a ver qué clase de jefe soy".  Segundo:  cuando fue presentado ante su enaltecida y fina autoridad y, antes de dirigir su enfurecida atención hacia el inspector que -haciendo su labor- le había aguado la visita al Ministro, la dirigió, su furia queremos decir, hacia una inspectora que, sin tener vela en el entierro, venía en el vehículo acompañando al que si tenía vela:  "Y usted que está haciendo aquí.  Se me va de inmediato para allá". Tercero:  Luego de dejar al inspector como un palo en gallinero, y sin dejar de vociferar, mandó a todo el mundo, de la manera más grosera que pudo encontrar, a que hicieran su trabajo.  "Se me van todos para el toldo" -ordenó su majestad a los súbditos de la inspección. Este "cuadro", lo repetimos, fue en medio media calle, en el pleno centro de Cartago.   

domingo, 1 de diciembre de 2013

Lunes de luna
El espantajo del anti-comunismo
ó del terrible medio a perder los privilegios

Franco Benavides


Entré a la discusión de buena fé, cuando Villalta se empezó a convirtir en una verdadera opción y un coro de facebookistas se dedicó a examinar al microscopio cualquier declaración que daba aquel, con el fin de declararlo “comunista” por el vía del “chavismo”.  Es decir, entré tratando de intercambiar argumentos para esclarecer desde distintos puntos de vista lo que realmente representa el Frente Amplio (FA) como opción política.  Con seriedad y tratando de dejar de lado los prejuicios.
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Lo de “en primera instancia no creo que sea posible” como respuesta del candidato del FA a una pregunta sobre eventuales “expropiaciones al estilo chavista”, se convirtió, para esos faceboookistas en la prueba irrefutable de que Villalta quería copiar el modelo venezolano.  Por más que algunos quisimos hacer una discusión seria con estos facebookistas agobiados por el crecimiento del FA en las preferencias de los electores, no fue posible por su insistencia en reducir los argumentos a la repetición, al revés y al derecho, de la misma fórmula: Villalta = Expropiaciones/Expropiaciones = Chavismo/ Chavismo = Comunismo/ Comunismo = Villalta.
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Aquí no vale analizar la experiencia del “socialismo real” en toda su complejidad, incluyendo el autoritarismo stalinista que lo caracterizó, su descalabro a partir de 1989 y la recomposición de la izquierda a nivel internacional a partir de ese fracaso y de su propia auto-crítica.  No. En la noche del anticomunismo todas las izquierdas son pardas: el comunismo fue absolutamente malo y los autodenominados socialistas o gente de izquierda, no son más que comunistas, agazapados con el fin de tomar el poder y hacer de las suyas.
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Por más que se les dijo que el Programa del FA no incluía expropiaciones, siguieron dando como un hecho que las practicarían en su eventual y temido -por ellos-  gobierno.  De nada hubiera valido recordarles que aquí en nuestro país el principal “expropiador” fue nada más y nada menos que su querido don Pepe, que expropió a una compañía eléctrica extranjera y nacionalizó1 la banca.  Y eso nadie lo entendió como “comunismo” sino como parte de una política para impulsar el desarrollo nacional.
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De nada hubiera servido replicar a su reclamo porque el FA se proclamara heredero del Partido Comunista de Costa Rica. ¿De qué hubiera servido decirles  que no se referían a la herencia de los campos de concentración en Siberia, sino a la de una  práctica política que no puede catalogarse más que como honesta y clave de la identidad costarricense porque contribuyó a hacer posibles las principales reformas sociales de nuestro país (garantías sociales, Código de Trabajo, CCSS, etc.)?
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 De nada hubiera servido decirles que al igual que el comunismo, las democracias capitalistas han parido sus propias atrocidades.  Que la historia de la humanidad no se puede mirar en blanco y negro; ni siquiera la parte que le corresponde al “Este”.  Que recordaran, por ejemplo, que la Primera y la Segunda Guerras Mundiales (en las que murieron más de 60 millones de personas) fueron incubadas en las democracias europeas. 
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Que recordaran, por ejemplo,  las  atrocidades de la “mayor democracia del mundo” (la que se llama a sí misma “americana”): el genocidio de la mayoría de sus pueblos indígenas; la reedición del esclavismo sobre la que se basó su peculiar forma de impulsar el capitalismo; los campos de concentración para japoneses; la segregación racial; la multitud de golpes de estado, entre los que destacan los patrocinados contra Arbenz en Guatemala y contra Allende en Chile; el apoyo a las dictaduras de Latinoamérica (Batista en Cuba; las juntas militares de Argentina, Chile y Brasil) y, recientemente, las invasiones a Afganistán e Irak.
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¿De qué hubiera servido decirle a esos señores, que parecen llenos de miedo, pero  que en realidad no hacen más que recurrir al miedo como una forma de “convencer”, de que hubiera servido decirles que los cambios sociales requieren del consentimiento de las mayorías, que nadie está hablando de expropiaciones, “en primera instancia”, pero que en todo caso, es el pueblo el que debe decidir si se dan expropiaciones o no2?
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 No.  No hubiera servido de nada.  Porque esos señores que han re-editado el anti-comunismo al estilo del Movimiento de Costa Rica Libre, se nutren o aspiran a nutrirse, con los negocios de las “privatizaciones” (las expropiaciones de empresas y servicios estatales a favor de la empresa privada).  Porque esos señores viven de las asesorías estatales, del “estado paralelo” (las ONGs contratistas eternos del Estado), de las concesiones de obras y servicios públicos, del tráfico de influencias y de los sobornos de que está plagado el neoliberalismo, cuyo principal objetivo es expropiar al pueblo costarricense sus empresas e instituciones estatales, para entregarlas a unos pocos como negocio privado.
Heredia, 1 de diciembre del 2013.

(1)    “Nacionalizar”: así le llamaban en aquellos tiempos al acto patriótico de expropiar una empresa o un servicio para ponerlo al servicio de la mayoría de la población. Por cierto, las expropiaciones chavistas datan, si no me equivoco del primer gobierno de Chávez; luego, si ha sido elegido por una gran mayoría… ¿no será que el pueblo está conforme con esas expropiaciones?

(2)    “Recuperaciones” les llama algunos agentes de la izquierda a ese acto de devolver a manos del Estado empresas que fueron privatizadas a precios de quiebra. 

jueves, 7 de noviembre de 2013

En defensa del Concurso 
de Miss Universo
ó, los envidiosos siempre encontrarán peros a las cualidades ajenas

Franco Benavides

Estuvimos a punto.  Costa Rica tan omisa de éxitos en el plan internacional, logró colocar a nuestra representante femenina entre las diez mujeres más bellas del planeta Tierra.  Sin duda el turismo sexual, que aporta ya una cuota importante de divisas al país, se verá favorecido por ese resultado. 
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Aunque nuestra Mis no tiene un fenotipo que digamos muy común, la inmensa mayoría de las ticas se sintieron muy bien representadas y los hombres nos sentimos muy orgullosos de poder exhibir a un ejemplar tan fino en la más importante exposición ganadera del planeta. 
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Digan lo que digan los aguafiestas, todo país que se precie de civilizado y democrático, participa en esa exposición mundial.  Recuerden cómo la Rusia y China comunistas negaban esa libertad a sus mujeres.  Con la caída del Muro de Berlín el concurso de belleza realmente se universalizó.  Ahora no hay país del orbe que no envié a sus mejores ejemplares femeninos a concursar. Cierto que deben recurrir a cruces genéticos para ir acercándose poco a poco al ideal angloamericano-europeo de belleza. En ese sentido el ejemplo de Angola es notable:  esa Mis casi no parece una persona negra.
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Para burlarse de los concursos de belleza se citan algunas frases dichas por las misis como aquella de que “Confucio fue el que creó la confusión”. Pero para que no sigan con esa majadería, se debe aclarar de una vez por todas que el asunto de la inteligencia de las misis no está en cuestionamiento.  Se trata de un concurso de BELLEZA, no de inteligencia. De manera que ésta variable, la inteligencia, ni siquiera se toma en cuenta.  Otra cosa muy distinta sucede en los campeonatos de ajedrez; que yo sepa a Kasparov nadie lo puso a modelar en traje de baño como requisito para ser campeón.  Cada cosa en su lugar.
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¡La explotación del cuerpo femenino!; insistirán algunos y algunas.  ¿Y por qué no se quejan de la explotación de la inteligencia en los concursos de ajedrez?  La inteligencia como el cuerpo son regalos de la naturaleza.  Unas cultivan la inteligencia, otros la voz, otros el cuerpo.  ¡Que detrás de los concursos de belleza hay una gran maquinaria comercial!; ¿Y? ¿En la época del capitalismo, qué cosa no se convierte en mercancía?  ¿Por qué ha de ser peor el mercado de la belleza femenina que los otros mercados?     
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 El sueño de esas niñas concursantes es la mejor paga que puede tener cualquier trabajo.  Pero, si no alcanzan su sueño, ¿no disfrutaron de abundantes días de pasarelas, fiestas, comilonas, paseos y una constelación de los flashes de los mejores fotógrafos del mundo?  ¡Ya quisiera yo ser explotado de esa terrible manera!
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 Botellita de jerez… 
19 de setiembre del 2011.


martes, 5 de noviembre de 2013

UN INCIDENTE INVEROSÍMIL PERO CIERTO

Miércoles de Hiel
       Un incidente inverosímil pero cierto 
             ó de hasta dónde llegan los prejuicios  y la ignorancia

Franco Benavides

Este martes sucedió algo que no sé cómo calificar: ¿Ridículo? ¿Grotesco? ¿Tonto? ¿Arbitrario? No sé.  Mejor describo el hecho:
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Resulta que una compañera del Ministerio, como de costumbre, salió de “gira”.  De previo hizo los trámites para los viáticos, el transporte y las necesarias coordinaciones con las oficinas que iba a visitar.  El viaje era un tanto lejano, así que se puso ropa cómoda.  Un pantalón de mezclilla y una camiseta y, zas, se enrumbo sobre un flamante carro oficial hacia su deber.
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El trayecto de ida estuvo sin novedad.  No vale la pena ni contar lo que comieron de camino ella y el chofer que la acompañaba.  Ya se sabe:  ¡pinto con huevos y algo más!  La carretera se portó bien a pesar de los infaltables huecos, pero nada que no pudiera superar un carro de nuestra fabulosa flotilla.
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Lo “novedoso” estuvo al llegar.  Se presentó en una de las Oficinas a realizar los mismos trabajos que antes había realizado en otras.  Pero esta vez sus compañeros de trabajo la pararon en raya cuando quiso revisar el equipo.
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Ella no podía salir del asombro. Había viajado muchas horas y ahora no le permitían realizar su trabajo.  La razón afloró muy pronto: ella llevaba puesta una camiseta.  Pero, ¿cómo?  ¿Tan formales son en esta zona que no se puede trabajar en camiseta?  No, claro que no.  Los calores del lugar no están como para pedir corbata, ni camisa larga.  No, que va.  La camiseta es casi una norma.  Y, ¿entonces?
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¡Ah, es que la camiseta que llevaba puesta la compañera, no era cualquier camiseta!  ¡No señor!  Era una camiseta con el logotipo de la Afumitra.  De inmediato empezó “el estire, sin encoge”.  Vea que yo vengo a trabajar.  Que vengo en gira oficial, con chofer, carro, viáticos y todo.  Ustedes me conocen, soy funcionaria del Ministerio y este es mi carné (y enseñó su respectivo carné de identificación). Y del otro lado:  No señora.  Usted viene como Afumitra y no puede tocar el equipo.  El Sindicato no tiene derecho a manosear nuestras compús.  Y ella:  compañeros, yo no vengo como Afumitra…, soy funcionaria del Ministerio, vengo a revisar el equipo.  Y ellos:  Niet (como era del sindicato le hablaron en ruso).
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Y comenzaron las llamadas telefónicas de ambos lados.  Ella a su jefe adorado.  Ellos fueron instruidos por su jefe (¿adorado?) para impedir que la Afumitra abusara de su poder.  Este, el jefe, llamó a San José.  Yo, casualmente escuché las respuestas que recibía el jefe en el sentido de que “eso no tiene nada que ver”, “déjenla hacer su trabajo”.  No convencido, el jefe llamó al máximo órgano de control, la auditoría.  Allí, según le despotricó el jefe a la funcionaria deseosa de trabajar (la que vestía la temible prenda de la Afumitra), le dijeron que ninguna funcionaria podía presentarse identificada con una camiseta del Sindicato.  Asombrada como estaba, se asombró más.  Llamó a la Auditoría.  La opinión técnico-jurídico no fue tan contundente como la pintaba el jefe:  “Tápese el logo ese con un papelito para que no se vea y si puede vaya y se cambia esa camiseta” (¡Que qué!!!!!).
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Al final, le permitieron realizar su trabajo, aunque no sin verse mancillada porque en su linda camiseta “polo” llevaba estampada, con primoroso tejido, el logo de la Afumitra, el del sindicato más temible de todo el universo.   Algo así como Al-qaeda y sus secuaces terroristas. 
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La pregunta que nos hacemos es:  ¿Es prohibido presentarse a trabajar con una camiseta de la Afumitra?  ¿No sucede esto a menudo los viernes de moda?  ¿Puedo presentarme a trabajar con una camisa que tenga distintivos de, por ejemplo, el banco popular, de Pilsen, pero nunca de la Afumitra?  ¿No dice el reglamento que el funcionario está identificado cuando presenta su carné? O es que si viste camiseta de la Afumitra, se anula esa norma y prevalece el prejuicio de si vendrá en plan de espionaje sindical.
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 Moraleja:  Esto podría ser objeto de una denuncia por prácticas sindicales; ¡es tal el prejuicio y la ignorancia que mostraron algunos!  Pero la verdad…, es suficiente con que ustedes conozcan esta historia y sepan que aún dentro de nuestro Ministerio de Trabajo existen actitudes que deberían darle vergüenza a cualquiera que labore en una institución que está obligada a tener no solo tolerancia, sino empatía con esas organizaciones que se llaman sindicatos.

Heredia, 6 de noviembre del 2012.   

miércoles, 30 de octubre de 2013

Miércoles de miel
A propósito del espionaje
ó del afanoso esfuerzo por hacer que se cumpla
la Carrera Administrativa dentro del MTSS

Franco Benavides

Sin exagerar, la Afumitra tiene como unos nueve meses –lo mismo que un embarazo- en su intento por seguirle la pista a las plazas vacantes del Ministerio de Trabajo.  Pero, parafraseando a Federico García Lorca, “las plazas se nos escapaban como peces en el río”.  Vieran que difícil ha sido; por más revisiones a las Relaciones de Puestos y decenas de notas pidiendo la información.  
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Pero para que vean que hemos sido realmente pacientes con esto del incumplimiento de la Carrera Administrativa, debemos decirles que desde setiembre del 2010 (Afumitra-SGA-001-2010), venimos reclamando el cumplimiento de los artículos 74 del Reglamento Autónomo de Servicios y 14 de la Convención Colectiva.  Tan pacientes, que primero recurrimos a una queja ante la Junta de Relaciones (noviembre, Afumitra-SGA-006-2010) y a raíz de la misma, firmamos un acuerdo conciliatorio (17 y 18 de noviembre del 2010) en que la Administración se compromete a cumplir con la normativa y realizar los concursos internos para nombrar las plazas vacantes.
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Luego vino el congelamiento de las plazas vacantes (del 4 de marzo del 2011 al 6 de diciembre del 2012).  Nada podíamos hacer.  Descongeladas las plazas, comenzamos a ver un desfile de nuevos ingresos.  Casi que dos veces por mes hacían el ya tradicional paseo de presentación por el Edificio y uno sonreía y les deseaba éxitos a un montón de personas nuevas: de febrero a octubre de éste año ingresaron 63 personas (casi un 10% del total del personal del MTSS).  
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Entonces nos pareció extraño. ¿Todos eran interinos?  Arreciaron los oficios pidiendo información y los oficios ofreciendo “información”. Seguíamos extrañados: ¿no había nombramientos en propiedad, si en todo lado de hablaba de que Fulanita o Susanito habían sido nombrados en propiedad? ¿Y los artículos 74 y 14, qué? 
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El espionaje sindical nos ofrecía datos distintos a los oficiales.  Entonces interceptamos un documento “ultra secreto” en el que la administración dice -no a nosotros por supuesto ni en respuesta a nuestras solicitudes- que este año han nombrado en propiedad a 20 servidores.  ¿Y los artículos 74 y 14, qué?  ¡Yay!, es que fueron suspendidos por una resolución del Servicio Civil y nuestra Administración decidió hacer Pedimentos de Personal directamente a esa Dependencia, aunque nosotros tengamos normas de rango superior como las del Reglamento Autónomo de Servicio y la de la Convención Colectiva.
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Así, luego de un complicado ejercicio de investigación, revuelto con una fina labor de espionaje sindical (no recurrimos a las escuchas telefónicas por falta de presupuesto), tenemos pruebas de que la administración ha violentado la normativa especial que regula la Carrera Administrativa dentro del Ministerio de Trabajo. 
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Ahora tenemos suficientes elementos de prueba para presentar la denuncia ante las autoridades correspondientes.   Es feo que esto ocurra dentro de la institución que tiene como principal función tutelar el cumplimiento de la legislación laboral.  Si es muy feo y seguramente alguien se va a resentir con la Afumitra y va a clamar al Cielo que está absolutamente libre de pecado (como quien dice: está para beatificarlo).


Heredia, 30 de octubre del 2013.

martes, 8 de octubre de 2013

Animales que escupen
ó, cómo utilizar la saliva como contra-argumento.  

Franco Benavides

Proyectar con un fuerte soplido los fluidos bucales sobre otro ser vivo (escupir), es un mecanismo comúnmente empleado por una gran variedad de animales, para defenderse o para atacar. La llama, el camello y el guanaco, todos de la misma familia, acostumbran disuadir a quienes los molestan con un escupitajo. Una especie de cobra se defiende y ataca lanzando un escupitajo de veneno a los ojos de quien se le aproxima demasiado.  El pez arquero, en cambio, usa ese mecanismo como arma de caza: escupe chorritos de agua con tan buena puntería que las más de las veces se trae abajo a distraídos insectos que se posan sobre las ramas que bordean su charca.
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También el homo sapiens es un ser escupidor. Entre los seres humanos que más escupen están los deportistas. Nada más que su razón no es ni defensiva ni ofensiva.  Es más bien fisiológica: simplemente la sudoración les espesa la saliva y para deshacerse de esa sensación de pegajosidad en su boca se les ve escupiendo a diestra y siniestra.  El escupir también es símbolo de un tipo de masculinidad: los machos dominantes escupen en todas partes y para eso siempre llevan un cúmulo de saliva en su jeta (en eso se parecen a los perros que nunca descargan de una solo vez su vejiga, para ir marcando sus dominios con un
contenido y cadencioso chorrito de orina) .
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Pero de todos los animales, el ser humano es el único que ha convertido el escupir en una especie de ofensa moral.  Lanzar un poco de saliva al rostro de otra persona -previamente acumulada en la boca para tal efecto- es una de las muestras de desprecio y a la vez, un medio de ofensa moral como muy pocos hay entre la gran variedad de gestos ordinarios, chabacanos, de mal gusto y poco elegantes.  
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Ciertamente ese gesto de desaprobación y ofensa moral ya forma parte de costumbres muy primitivas y en franco desuso; salvo, claro,  en los niños entre los cuales es un tanto frecuente escupir al prójimo como señal de desaprobación.
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Al niño se le perdona que procure dirimir sus diferencias disparando cuechas a su contrincante, porque su auto-control es apenas incipiente.   Pero cómo podemos catalogar a un adulto que en medio de una discusión política lance escupitajos a modo de contra-argumentos.                        


Heredia, 8 de octubre del 2013.

sábado, 5 de octubre de 2013

Lunes de luna
“… y sin embargo, se mueve.”
ó de cómo a veces es mejor un mal arreglo que un buen pleito

Franco Benavides

El 12 de abril de 1633, el científico italiano Galileo Galilei (1564-1642) compareció, a la edad de 69 años, ante la Inquisición de la Santa Iglesia Católica, para dar cuenta de un libro que había publicado un año atrás, el Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, en el que defiende el modelo heliocéntrico propuesto por Copérnico, en el cual la Tierra y los planetas giran alrededor del Sol, y ridiculiza el geocentrismo, que coloca a la Tierra en el centro fijo del universo y que está basado en el modelo ptolemaico, el que mejor encajaba con las Sagradas Escrituras.
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En 1616, el Santo Oficio, ya había amonestado a Galileo por tratar de defender el copernicanismo y por poner en duda la representación tradicional del mundo. El 22 de junio de 1633, Galileo fue obligado a pronunciar de rodillas la abjuración de su doctrina ante la comisión de inquisidores.(Tomado thttp://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/actualidad/8184/juicio_contra_galileo.html).
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La tradición dice que, por lo bajo y mientras abjuraba en público de sus creencias, Galileo pronunció las palabras: “eppur si muove” (“y sin embargo, se mueve”). Claro, lo dijo muy bajito, solo para reafirmarlo ante sí mismo, porque no quería exponer sus ya viejas carnes a las llamas, pues por esa época, a las gentes que desafiaban el pensamiento único de la Iglesia, se las hacía chicharrón en tremendas hogueras. Galileo no había podido olvidar que Giordano Bruno, su paisano y colega filósofo, había sido entregado, unos años antes, a la purificación católica de las llamas porque se emperró en no retractarse.
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Es evidente que, con retractación o sin ella, la Tierra se sigue moviendo alrededor del Sol. 
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Moraleja: La verdad tiende a salir a flote, por más que el poder se confabule para hundirla en las profundas aguas de las apariencias.


Heredia,  8 de octubre del 2013.