sábado, 11 de enero de 2014

Lunes de luna

Edición no apta para gente de derecha o que no mantenga la concentración más allá de un corto párrafo
Los hijos del Estado Benefactor
ó de cómo se quiere imitar el torcido caminar del cangrejo

Franco Benavides

Tenía razón el tal Nietzsche:  no es cierto como lo pintaban los Filósofos Ilustrados y a su manera el melenudo Marx; no es cierto, digo, que la historia sea una línea ascendente hacia el “Progreso” (ni siquiera tendencialmente hablando).  La historia se parece más bien a un perro que procura morderse el rabo y lo peor es que ese perro es de rabo amputado.  Es, dicho con más finura, “El eterno retorno de lo mismo” (ojo a la profundidad filosófica de la introducción).
·         
Esta historia, la que vamos a contar, es para los nacidos de los años ochentas del siglo pasado en adelante (¿ó para atrás? ¡La verdad no sé!).  Es la historia de sus papás o sus abuelos, la historia de los Hijos del Estado Benefactor.
·         
Es la historia de los que conocimos a los lecheros de a caballo y latón con leche sin pasteurización ni ninguna vara de esas. La de los que conocimos a las tortilleras y las moliendas de maíz (porque aunque ustedes no lo crean las tortillas no siempre han venido del Super y envueltas en coquetos empaques de plástico).  La de los que nos vestimos con los sastres y las costureras de “hechura a la medida” y nos calzamos zapatos de los zapateros de verdad, de esos que sabían desde alistar el cuero y cortarlo, pasando por montarlo en hormas, hasta teñirlo y convertirlos en cachos a la medida y gusto del cliente. 
·         
Y, digámoslo de una vez,  no es la Historia de Heidi y su empalagoso  Copo de Nieve. No es que todo fuera más lindo que ahora.  Baste decir que sus papás estrenaron la moda de no andar descalzos entre semana y la mayoría  supo en carne propia lo que eran las paperas, el sarampión y la tosferina y algunos hasta la poliomielitis. Los cincuentones y sesentones de ahora, sus papás o abuelos, jugaban fútbol en las calles de tierra porque muy  de vez en cuando pasaba un carro y todavía eran más comunes las carretas jaladas por esos toros capados que se llaman bueyes.  Y conste que la bola no era como las que patea ahora el tal Messi; no, no, era una de segunda, tirada en el basurero de algún rico (porque ricos si había) o una pelota de papel periódico apretujada y envuelta en un pedazo de gangoche (la tela de los sacos en que se almacenaba el café). 
·         
Baste decir, para que vean que las cosas no estaban tan bien como dicen algunos, que apenas  unos años antes hasta hubo una guerra –que ahora dicen que fue por un “fraude electoral” (no le prestamos mucho oído a esa versión porque de todas maneras los fraudes eran la moda por aquellos tiempos).  La guerra esa, llamada “Revolución del 48”, no fue tanto como eso, como una “revolución”, pero culminó un conjunto de cambios muy importantes en la vida del costarricense:  por esa época se creó la CCSS, la Universidad de Costa Rica, se emitió el Código de Trabajo, se abolió el ejército y se nacionalizaron los depósitos bancarios y la electricidad.  Cómo quien dice, se empezó a “domesticar” la Bestia del Capitalismo Liberal-Cafetalero, se empezó a construir, no sin fuertes luchas sociales y horrorosos “vicios”, entre los que el “clientelismo político” y la corrupción requieren mención destacada, se empezó a construir, digo, el famoso “Estado Benefactor”.  Ese Estado que –esta es la versión idílica pero inexistente que cantaban los patriarcas liberacionistas- se creó para darle “un jalón de orejas” al capitalismo desbocado y para repartir con más justicia la riqueza creada principalmente por la empresa privada pero bajo el ala protectora del Estado y hasta con su intervención directa: electricidad, telefonía, muelles, carreteras, acueductos, trenes, bancos, escuelas, hospitales, universidades, todas al servicio del “Desarrollo Nacional” (aunque aquí hay que decir que se colaron bajo el “ala protectora” las Multinacionales, incluyendo las compañías bananeras gringas).  
·         
[Casi todo el país era campo.  La ciudad era unas pocas cuadras; el resto era cafetal. La televisión era tan rara que nada raro era ver a un grupo de carajillos haciendo molote alrededor de la ventana de la casa de Don Platudo, para ver los muñecos esos que se mueven y que ahora se conocen como dibujos animados.  La mayoría de las casas se alumbraban con candela, se cocinaba con  carbón y se lavaba en batea.  La mayoría de las casas eran de adobe (si, barro con paja)..., ¡Ah!, y hasta se creí en el mito de la virginidad!].
·         
Bueno, pero aunque no creamos en las Fábulas del Bienestar General; lo cierto es que aquí, en nuestro país, como en el resto del Mundo llamado Occidental, Cristiano y Democrático (aunque esos calificativos no son necesariamente territoriales, religiosos o políticamente ciertos), el Capitalismo sufrió una Reforma Social que si no lo domesticó como a un perrito faldero, lo hizo un poco más soportable y hasta agradable para un poco más de gente: la “clase media” se abultó y hasta se pringó del progreso a algunos sectores obreros y campesinos.   El “ascenso social” por medio del estudio fue el sueño “americano” de los que no somos “americanos de verdad”. Y no era un sueño descabellado;  muchas familias pasaron de una clase a otra gracias a la universidad pública y gratuita(1) (que no se les olvide esto a algunos “Tecnócratas” que empezaron sus estudios en la UCR y los terminaron en Harvard y que aún hoy en día viven a costillas del Estado, directamente, como ministros o gerentes de algo, o como consultores o concesionarios de cualquier mierda: son los clientes políticos permanentes de esa “élite” que no es una verdadera burguesía, sino una especie de parásito político, una especie de cuadrilla de peones al servicio de los intereses estadounidenses)(2).
·         
Pero que el Capitalismo realmente no estaba domesticado nos lo vino a confirmar el finado Papa Juan Pablo II.  “Capitalismo Salvaje” le llamó a eso que está procurando ocupar el lugar del Estado Benefactor y al que correspondía,  como dicen los abogados, contrario censo, algo así como un “Capitalismo Civilizado”.  A este capitalismo que quiere ganancias, claro, pero que siempre reserva un pedacito del pastel para la mayoría, el políticamente correcto conforme a la correlación de fuerzas nacionales e internacionales, especialmente para la clase media que es la que tiene más galillo para hacerse oír, al Civilizado lo sustituye el Salvaje, de gusto desbocado por la maximización de la ganancia.  Y lo que el Civilizado había guardado del ansía mercantil (agua, educación, vivienda popular, electricidad, salud, carreteras, muelles, etc.), el Salvaje lo reclama para su voracidad con una furia que da miedo.
·         
Y con esto volvemos al perro que quedó mordiéndose el rabo: cuando creíamos que ya el capitalismo liberal al que correspondía un Estado principalmente encargado del “orden” (del orden social, que no del orden económico, que éste lo regula la “mano invisible” del mercado), es decir, de mantener a raya a los que no viven de la ganancia o sus sub-productos (entre los que destaca el chorizo estatal a la tica), cuando creíamos digo, que ya lo del salvajismo del Siglo XIX estaba superado, ¡zas!, se viene el Capitalismo Neo-liberal. Los poderosos ven la Reforma Social de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado y les parece mal. Entonces emprenden una reforma de la reforma, que en buen sentido es realmente una Contra-Reforma.  Y aquí es donde estamos, en el momento en que el perro está a punto de morderse el rabo: privatizar, desregular y eliminar el gasto público social:  la Santísima Receta Trinitaria de los Sumos Pontífices del Credo Neoliberal. ¿Casas baratas (INVU); precios de sustentación para la producción de alimentos (CNP); créditos regulados por el Estado (Depósitos bancarios nacionalizados), agua (AyA), electricidad y telecomunicaciones(ICE) a precios no mercantilizados, pólizas de riesgos del trabajo de carácter social (INS), salud y pensiones solidarias (CCSS)… ¡no, no! Esas son trabas para el libre mercado.   ¡A la mierda “el salario social”(3)! ¡Que cada cual se la juegue a como pueda!
·         
Están arriendo la bandera de la Solidaridad para poner a ondear la de la Competencia, bajo los pujantes vientos del “libre mercado” internacional. Aunque realmente no hay tal competencia, porque no es cierto que exista eso que llaman libre mercado(4).
·         
Entonces, ¿vamos dando la vuelta al círculo vicioso de la Historia? ¿O será que “la historia la hacen los hombres y las mujeres” (versión de una sentencia de don Engels, con malicia de género) y por eso (esto no es de ese señor) no es ni recta ni curva, sino como le salga al maestro de obra? ¿O será una espiral ascendente, dialécticamente progresiva?  ¿Y si Marx no estaba tan perdido en su sueño(5)? ¿Y si es posible construir algo distinto a una sociedad en que la ganancia esté por encima del bienestar humano?
·         
Lo que es indudable es que no tenemos porqué quedarnos de brazos cruzados viendo como desmantelan ante nuestros ojos lo que se había avanzado desde 1942 hasta 1980.  Al menos tenemos que resistir la Contra-Reforma Social(6) que dirigen los partidos y gobiernos de las últimas décadas.

Notas:
(1)    Mi familia, por ejemplo, era una típica familia de mediados del siglo pasado: 10 hijos; un padre sastre y una madre ama de casa.  Nos vacunaron y nos curaron en la Unidad Médica, de manera gratuita y sin estar asegurados.  Adquirimos una casa proveída por el INVU, con el pago mensual fijo durante 30 años de 90 colones.  Estudiamos en las escuelas, colegios y universidades públicas.  
(2)    Este caracterización de nuestra “clase dominante”  se la he escuchado poco más o menos así de cruda, a algunos académicos muy respetables de la UCR, de manera que no crean que es hija de un criticismo exagerado.  La tesis sociológica es más o menos esta:  en nuestro país en lugar de una burguesía clásica, al estilo inglés o gringo, lo que se tiene es una sub-especie, no desarrollada, parasitaria, sin verdadera vocación empresarial y enteramente dependiente de los intereses de las Multinacionales. Los  escándalos de las contrataciones y compras de la CCSS,  Crucitas, la Trocha Fronteriza y la carretera San José-San Ramón, son expresión de esa a tesis de la “élite-parasitaria”.
(3)    Así le han llamado algunos estudiosos a los efectos redistributivos de la riqueza que, real o ilusoriamente, procuraba el Estado Benefactor y el Capitalismo Civilizado.
(4)    Así le han llamado algunos estudiosos a los efectos redistributivos de la riqueza que, real o ilusoriamente, procuraba el Estado Benefactor y el Capitalismo Civilizado.
(5)    En lo de las concesiones de obra pública es donde mejor se ve que hasta la “mano invisible del mercado” está embarrada de sobornos y se mueve no por las fuerzas de la “oferta y la demanda”, sino por el poder oligopólico convertido en  tráfico de influencias privadas y públicas, que tiene su epicentro en las grandes Multinacionales.  Para confirmar que estás no son jetonadas sin fundamento, basta que lean a algunos economistas como Joseph  Stigliz, que para nada son comunistas y hasta aparecen regularmente en las páginas de opinión de “La Nación”.

(6)    Este concepto no solo resume sino que explica lo que está sucediendo en nuestro país y en parte del mundo desde mediados de los años ochentas.  Y, ¡sí!, lo confieso con vergüenza, lo usan sobretodo estudiosos que renquean y escriben con la izquierda.

viernes, 3 de enero de 2014

El perfecto idiota
Ó, del peligro de tomarse unas vacaciones demasiado en serio


Unas vacaciones de fin y principio de año pueden tener un efecto reparador o desastroso en el alma del vacacionista.  Vean que digo en el alma y no en el cuerpo.  Por tanto no hablaremos del devorar tamales y del beber etílicos como si efectivamente creyésemos que el fin del  mundo se acercaba.   Unos kilos de más en un cuerpo acostumbrado a cargar sobrepeso no es asunto como para quitarnos el sueño de navidad.
·         
 No; hablo del efecto que ha dejado esta Navidad y Año Nuevo en esa cosa in-conocible que llaman Alma y en su expresión más vistosa, la Mente.  A dos días de retornar a la Oficina estoy tratando de desprenderme de este letargo pegajoso en el que me enredé y como que no voy a poder. 
Lo que más me preocupa es que casi he quedado analfabeta por desuso (de hecho esto se lo he tenido que dictar a mi hija que amablemente accedió a sustituirme en el teclado).   Confieso que durante las vacaciones no leí ni un solo libro de los tres que hacen fila en mi resentida biblioteca.  Ni un libro ni un periódico.   No, desde el 21 cerré los libros y abrí contento la vida.   Bueno, no tanto la vida como la Tele. 
·         
Vi todos los programas que tan diligentemente nos prepararon para nuestro provecho cultural.  Cada elaborado capítulo del Divino Chinamo y cada edición de los Toros a la Tica, sin importar el canal de trasmisión, porque en esto de la Tele no tenemos por qué guardar fidelidad.  Y como me quedaban algunos huecos en mi itinerario de vida…, pues vi todas las películas pirateadas que he acumulado por años, con la única condición de que estuvieran dobladas al español (aún no he dicho que  me propuse como meta no leer absolutamente nada, ni los rótulos de las tiendas en que compré con ansiedad feroz cualquier cosa que me gustara o que, eventualmente, me gustará).
·       
También escuché música, pero eso sí, de la que va acompañada con esas peliculitas cortas y vistosas que hacen ahora.  Ya no me satisface sencillamente oír la música.  Ahora necesito usar mis ojos para disfrutarla.  Hasta estuve pensando en deshacerme de mi equipo de sonido y cambiarlo por esos tales teatros caseros (y no lo digo en inglés porque sería presumir estando en esta condición).  Con lo que me dieran por ese primitivo aparato de música, ajustándolo con la venta de garaje mediante la cual pensé, seriamente, deshacerme de mis libros, hubiera adquirido –con el concurso salvador de mi tarjeta de crédito- una súper pantalla gigante con todo su aparataje rompe-cocos en estéreo.
·         
Ahora siento cierta náusea cuando veo esas acumulaciones de libros que llaman bibliotecas.  ¿Para qué leer si ahora existen Discovery y History Channels, si es que se trata de ilustrarse?  Ahora conozco el gusto de jugar ese juego tan bonito que se llama “el que piensa pierde”.  ¿Y saben qué?  Siempre gano. ¡Chutéela!
Dictado en Heredia el 4 de enero del 2013


Post data:   Lo hunico que hextrañe y con lo cual me uviera realisado enteramente como zer umano, fueron  nuestros escalofriantes partidos de fútvol, cienpre aconpañados de la intelijente y horientadora narrasión a la tika (perdon por las faltas hortografikas pero es que esto lo tube que escrivir llo zolito).

sábado, 28 de diciembre de 2013

La carne es débil
ó, de por qué ganarse el cielo no es nada fácil 

Dice alguien que supuestamente conoce muy bien la naturaleza humana (Freud, el padre del psicoanálisis), que nada hay más contrario a esa naturaleza que el principio moral de “amar al prójimo como a sí mismo”.  ¡Tan placentero es ver el mal ajeno!, casi más que gozar un orgasmo propio.
·         
Tan así parece ser que todas las religiones debieron imponer duras condenas, reales o imaginarias, contra aquellos que se atreven a gozar a la libre de los males que padecen los demás.  De manera que reprimir el sadismo se ha convertido en señal de cortesía, de buenas costumbres sociales y en un necesario requisito para la salvación eterna.    
·         
 Si la regla de oro no fuera aquella que nos recomienda el Evangelio (Mateo 7:12) sino esta otra, casi que tendríamos garantizado el cielo:  “Siempre que tengáis oportunidad abusad del más débil;  de seguro éste no sabrá responderos”.
·         
Abstenerse del mal ajeno  -no ya amar al prójimo, que es prácticamente imposible-, es bien difícil.  Y lo es aún más para el que tiene alguna cuota de poder.  Es como tener un látigo  a punto y no estrellarlo contra las tiernas espaldas de nuestro ofensor.  Nada raro es entonces que nuestro jefe nos grite y humille: él es víctima de la debilidad humana y nosotros, que somos su piedra de tropiezo, deberíamos recibir su furia como el justo castigo por nuestros propios pecados (porque, cuántas veces en lo más íntimo de nuestro ser le hemos gritado también y hasta hemos deseado, no su muerte, porque desear eso es pecado y además es de mal gusto, pero sí que se enferme, por ejemplo, de hemorroides, herpes genital o de alguna enfermedad que lo haga padecer por largo tiempo).   
·         
Algunos sienten un placer inmenso en las honras fúnebres de sus conocidos y mientras ensayan el mejor pésame de todos, piensan para sí mismos:  “Se fue antes que yo; ¡Já!”.  A otros les encanta visitar a los enfermos y hacer cálculos mentales sobre el tiempo estimado de vida restante.
·         
Y cuando tienen la noticia de que un prójimo cayó de un caballo, casi que se indignan con el animal porque no le pateó.  Y cuando saben que alguien tenido por virtuoso cayó (en el sentido en que caen, por ejemplo, los ángeles), se regocijan más que por el descubrimiento de una eventual cura para el mal que padece su propia madre. 
·         
Claro, todo eso sucede en un lugar muy oscuro del ser de cada uno.  Tan oscuro que ninguna luz de la conciencia penetra esa densa penumbra que oculta nuestros más siniestros sentimientos.  Por eso nos escandalizamos cuando algún desquiciado deja escapar toda esa podredumbre que cubrimos tan cuidadosamente con gruesas capas de argamasa y cal, como con los sepulcros blanqueados del Evangelio (Mateo 23: 27-32).
·         
Sí, la carne es débil.  Por eso, antes de salir a la intemperie del mundo es aconsejable aplicarse un buen bloqueador moral.


San José, 19 de diciembre del 2011.    

viernes, 27 de diciembre de 2013

Patrimonio sexual de la humanidad
ó, de cómo la belleza física es un bien común

Nunca olvido que cuando llevaba un curso de microeconomía (del cual no recuerdo casi nada), leí a un autor que, parafraseando a David Smith, decía que la riqueza de una nación estaba compuesta por la suma de las riquezas individuales. La lógica esa me causó cierta conmoción: ¿entonces deberíamos sentirnos felices cuando uno de nuestros ricachones compra, por ejemplo, un costoso yate, porque eso aumenta la riqueza de nuestro país? Fuera del aula cualquiera se hubiera reído de semejante estupidez y sin embargo, ese era el libro de texto más utilizado en los cursos de economía.

Una de estas noches, como no tenía nada productivo que hacer, me senté frente a esa caja de luz que nos atrae como una lámpara a los abejones (eso lo dijo alguien que no recuerdo) y con control remoto en mano, brinqué de aquí para allá. Me cansé de buscar algo bueno y no tuve más remedio que ver las noticias de las siete. Luego de retratar abundantemente el último accidente de tránsito fatal, pasaron a una nota sobre un grandulón que al parecer es el galán de moda. A pesar de que debe estar cerca de los treinta, lo que hace es competir en jueguitos de niños, mostrando sus desarrollados músculos.

Las mujeres a las que entrevistaron coincidieron en que el tipo ese es muy lindo, sobre todo de la cintura para arriba. Los hombres también reconocieron la belleza física del mamulón, aunque no con tanto entusiasmo. Eso me asombró un poco porque los hombres casi nunca admitimos que otro del mismo sexo es atractivo. Entonces miré al espécimen en mención y tuve que reconocer, en mi fuero interior –por supuesto-, que era guapo (no sin sentir cierta masculina angustia)1.

Fue entonces cuando recordé al economista ése que quería convencernos de que no importaba la distribución de la riqueza para que una nación fuera rica o pobre. De repente apliqué la misma lógica para la belleza física. El que un maje concentre tal cantidad de belleza nos embellece a todos sus compatriotas.

De pronto hasta me sentí lindo y orgulloso de que el mamulón ése nos representara a todos los machos costarricenses. Deberíamos solicitarle a la UNESCO que declare a nuestro galán patrimonio sexual de la humanidad2.

Heredia, 25 de julio del 2012.

(1)   Dice Freud (aunque no he querido constatarlo) que todo ser humano tiene una conformación bisexual al integrar los modelos masculino y femenino en su personalidad, por ende, no es nada raro que podamos ver “linda” a una persona del mismo sexo (en realidad el padre del psicoanálisis dice algo más osado que no quiero repetir).
(2)    Desde su creación a la fecha, la UNESCO tan sólo ha declarado a tres personas patrimonio sexual de la humanidad: En 1951 entregó el premio póstumo a la emperatriz Cleopatra por el furor que causó entre los romanos; Raquel Welch recibió el galardón en 1974 por provocar más sueños eróticos que cualquier otra estrella de cine; y, en 1990, aunque por votación dividida, se le concedió el premio a Julio Iglesias por el enorme esfuerzo de haber tenido sexo con más de 2.500 personas (según él, todas del mismo sexo [ femenino]).


jueves, 26 de diciembre de 2013

Reflexiones frente a “los Toros”
ó de si realmente existe o no el libre albedrío

Diciembre sin “toros” es como una Navidad sin tamales.  Calenté unos tamales y me senté frente al tele.  Por alguna razón a los ticos nos atraen las corridas de toros, pero no a la usanza española, sino a nuestro modo.   Las corridas españolas tienen algo de tragedia clásica, son serias:  el ser humano desafía a la naturaleza y la subyuga a punta de espada (hay que ser claro: no se trata de una batalla de tú a tú entre el hombre y la bestia;  el hombrecito tiene de su lado a todo un equipo, incluyendo la complicidad ingenua de los caballos, que trabajan esmerada y mancomunadamente para poner al pobre animal a su entera disposición y, casi sin peligro, a merced de sus coquetos desplantes y su valerosa estocada final).
·         
Nuestra corrida en cambio, sin dejar de tener algo de tragedia (como ya veremos) es más una comedia; la música de cimarrona y los humoristas que más que narrar, hacen chistes bajo su pretexto, encajan perfectamente con ella.   Nuestra corrida más que un desafió a la naturaleza, es una burla de la misma.  Pero, y ahí está su esencia: en realidad la naturaleza, por intermedio del toro, nos sirve como instrumento para burlarnos de nosotros mismos. Claro, para la mayoría, para el público, que nos burlamos de nosotros mismos en la persona del prójimo improvisado.
·         
Por supuesto, ninguna de las dos versiones, ni la española ni la tica, es civilizada; si la civilización significara aquí desprecio a la violencia gratuita; lo cual parece ir en contra de la historia de las grandes civilizaciones.   
·         
Nosotros creemos que la corrida nuestra es más civilizada, porque, pensamos, es más equitativa: aunque la bestia (nos referimos al toro) es superada en número por los toreros, éstos son improvisados; es decir, no forman un equipo organizado frente al animal, y eso, sumado a la fuerza descomunal del toro, pone a los contrincantes casi en igualdad de condiciones:  fuerza versus cantidad. 
·         
Por otra parte, en la nuestra no se mata al toro; tan solo se lo aterroriza y maltrata durante un rato, luego del cual se le lleva de nuevo a su verde potrero para que olvide, aunque rumeándolos, sus traumas.  En la nuestra, corre más peligro el torero improvisado, que a fin de cuentas es el que sabe lo que está haciendo y por qué. 
·         
Y es que creemos, para apaciguar los eventuales remordimientos que nos debería provocar el goce de un espectáculo que muchas veces deja lesiones y hasta muerte -aunque sea de  personas improvisadas-, que éstas personas saben perfectamente lo que hacen.  Es decir, aplicamos para los toreros improvisados el  principio del libre albedrío. El toro, es otra cosa.  Por él sufrimos lo indecible porque es una criatura inocente, sin voluntad.  En cambio a “esos” nadie los manda a entrar a la plaza; ellos mismos se llevan de la mano de su estupidez.  
·         
La tesis del libre albedrío, sin duda, nos salva de acusarnos a nosotros mismos de crueldad contra la humanidad y en cambio, sin ser incoherentes, podemos juzgar a los que gustan de las corridas españolas como salvajes y sádicos.
·         
Y no es para agüevarnos, pero la verdad es que eso del libre albedrío no es como muy cierto.  Si la distribución natural o divina del equipo genético personal fuera equitativo – y que no lo es lo demuestran las obvias diferencias de inteligencia entre uno y otro ser humano, racionales o emocionales o de cualquier tipo que se quiera-, bastarían las desiguales condiciones sociales en que se desarrolla o sub-desarrolla cada persona, para entender que eso de que cada una “labra su porvenir” es un tanto fantasioso.  Con sólo imaginar a niños nacidos en la miseria ya podemos adivinar que a los 30 o 40 años serán padres (no muy felices) de otros niños igualmente miserables. 
·         
 Pero la fantasía del libre albedrío no es un patrimonio nacional.  Se ha extendido como creencia popular por casi todo occidente desde hace siglos y ha sido objeto de reflexión.  Un filósofo dice lo siguiente sobre este mito: “Los hombres se imaginan ser libres porque son conscientes de sus voliciones y deseos, mientras que ignoran las causas que los determinan a querer y desear” (Espinoza; La Etica).
·         
Por mi parte, no voy a ocultar que siento cierto gozo al atisbar el eventual dolor ajeno (la cornada posible); pero me consuela saber que en realidad no es porque yo sea malo:  “Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco” (Romanos 7:15).
·         
Moraleja:  En todo caso, por debilidad o por simple maldad, este año, para Navidad, no dejaré de ver los “toros” (si la muerte no decide cornear a mi  engreído libre albedrío). 

Heredia, 9 de enero del 2012

lunes, 16 de diciembre de 2013

Matonismo laboral III
ó, de cómo algunas personas nunca deberían llegar a ser jefes.

Franco Benavides

Ya no ocultaremos más que las groserías laborales que hemos venido describiendo en las columnas anteriores y que hemos titulado “matonismo laboral”, se están dando dentro de nuestro sacrosanto Ministerio de Trabajo.  Las cosas están llegando a un punto insoportable para los sufridos “colaboradores” de la susodicha jefatura.
·         
Uno podría pensar que en la emoción de verse nombrada en un puesto de poder –aunque no haya sido por méritos propios, sino por su pura cercanía a la Autoridad-, esa persona se entusiasmara con su pequeña cuota de mando y que, así borracha, con ese elixir que nubla el entendimiento de casi todos los seres humanos, cometiera unos cuantos abusos en su novel ejercicio del poder.
·         
Pero si esa persona tiene antecedentes, es decir, si es algo así como una hostigadora laboral consuetudinaria, entonces ya no se puede explicar sus exabruptos por la inexperiencia o por la embriaguez repentina de poder.  Es que, siguiendo el símil, esa persona es una tomadora compulsiva y se embriaga de continuó con solo olfatear su copita de poder.
·         
 Vamos a describir cuatro hechos protagonizados por la novel jefatura.  Pero debemos aclarar que esos son apenas los más sobresalientes de una infinidad de otros que van desde dispensar el saludo mañanero a la discreción de su humor cambiante, hasta los que se verán a continuación.
·         
 Primer Exabrupto:   Irrumpe en la Oficina del desprevenido y asustadizo Secretario General de la Afumitra para “reclamarle” por el reclamo de ese Sindicato relativo a los nombramientos a dedo y dejando de lado la Carrera Administrativa.  Amenaza con demostrar que a pesar de que se le trata como si fuera una persona “tonta” (nunca se dijo cosa semejante), es “bien capaz” (ya estamos viendo de qué).    
·         
Segundo Exabrupto: Reúne a sus subalternos y de repente y, sin que venga al caso,  los increpa sobre un supuesto rumor que corre sobre las llegadas tardías de la jefatura (ese ya fue comentado en anterior columna, de manera que no abundamos más en este hecho).
·         
Tercer Exabrupto, con tintes de legalidad:  Ordena abrir una procedimiento administrativo disciplinario –con todo y órgano director- por una supuesta falta que no ameritaba más que una simple llamada de atención.  La Afumtira que intervino en defensa de la persona que se pretendía sancionar, pensó desde el mismo inicio que eso era una verdadera pérdida de tiempo y un desatino de la jefatura porque, en lugar de entender las razones del “conflicto” laboral, trató, como lo manda su naturaleza autoritaria, de lucir una vez más su poder.  De lo que se trataba, en el fondo, es de que en la oficina dónde sucedieron esos hechos se utiliza a algunos inspectores cómo choferes y por supuesto, esto acarrea inconvenientes tanto para ellos –pues no tienen porque “choferear” para otros inspectores-, como para los otros inspectores que requieren de los servicios de un chofer que no atrase las “giras” porque debe atender  las consultas de los usuarios.  Que un inspector se saliera de sus casillas cansado de esperar a otro para que “le hiciera el favor de choferearle”, induce a pensar de inmediato –claro, para el que busca la solución administrativa de la causa del problema y no busca hacer alarde de su autoridad-, induce a pensar, decimos, en que se están generando roces entre el personal por la falta de personal de apoyo (choferes)1.
·       
Cuarto exabrupto (por mucho, el más escandaloso):  Haciendo una de esas visitas para advertirles a los patronos que deben pagar el aguinaldo (cuestión esta que desvía totalmente de sus labor sustantivas a los inspectores y que bien puede suplicarse con una buena campaña publicitaria), el Ministro de Trabajo, la jefatura  y un grupo de inspectores se encontraron con que los establecimientos en que entraban para hacer la tan importante “advertencia”, ya habían sido visitados por algún inspector.  La jefatura, en lugar de simplemente re-localizar las visitas en otro lugar no inspeccionado, decidió hacer otro desplante de su recién estrenado poder:  ordenó al chofer que fuera de inmediato a la oficina a traer al inspector que había cometido el delito de visitar el área destinada a la visita ritual del Ministro de Trabajo.  El inspector fue desprendido abruptamente de su labor y llevado ante el pelotón de fusilamiento (porque ya en ese momento la cosa se había transformado en una especie de Corte Marcial).
·       


Continúa el exabrupto cuarto:  El criminal llegó (nos referimos al inspector que osó visitar los establecimientos “apartados” para el Ministro) y ahí mismo, en media calle, delante de sus propios compañeros y del público transeúnte, fue amonestado por incumplir una orden expresa con la evidente intención de dejar en mal al señor Ministro.  Esta nueva modalidad de sanción, la podríamos denominar “express”, porque implica arrebatar al subalterno de cualquier lugar dónde se encuentre, para llevarlo ipso facto ante su “superior” y, sin que medie ningún burocrático debido proceso ni nada de esas tonteras ya pasadas de moda, exponerlo a una especie de linchamiento, ante sus iguales y el mismísimo Ministro, sin dejar por fuera a uno que otro curioso que, admirado, aprendía cómo se le hacen los llamados de atención a los funcionarios del Ministerio de Trabajo, así, con toda discreción y respeto a la dignidad de la persona, en media calle y a voz en cuello2.
·         
Esto es lo más destacado en el corto tiempo que lleva esa persona a cargo de una jefatura de la Inspección de Trabajo.  Sí, de la INSPECCION DE TRABAJO, de la misma que debe tutelar el cumplimiento de los derechos laborales, incluyendo el del respeto a la persona del trabajador.
·         
Se podría decir que no es para tanto.  Pero para nosotros es mucho más que suficiente como para opinar que esa persona sencillamente no debería ocupar un puesto de jefatura.  Y nos atrevemos a apostar que en poco tiempo el personal a su cargo se hartará de sus bravuconadas y entonces estaremos redactando unas cuantas denuncias por maltrato y, sí cabe –que a cómo va, va a caber-, una denuncia por hostigamiento laboral.
·         
¡Qué Dios y la Virgencita de los Angeles la iluminen para que se redima de sus pecados laborales!  Todos podemos cambiar, solo hace falta reconocer nuestros pecados y arrepentirnos sinceramente. Amén.
Heredia, 16 de diciembre del 2013.

(1) De paso:  el procedimiento disciplinario se cayó porque estaba plagado de errores.  La Resolución inicial fue declarada, a petición de la Afumitra, como “absolutamente nula” y sencillamente la supuesta falta prescribió.  Pero el problema que generó los roces   (el uso de inspectores como choferes) persiste; y al parecer en eso si que no utiliza su grandísimo poder la jefatura aquí criticada. 
(2) ADVERTENCIA: Esta nota no debe ser leída por personas sensibles a las palabras soeces:  Testigos presenciales nos contaron lo siguiente:  Primero: Cuando la jefatura salió del establecimiento comercial que había sido inspeccionado anteriormente, frustrando la visita protocolaria del Ministro, empezó a vociferar "e se hijueputa me las va a pagar" (refiriéndose al inspector y por más que le advirtieron que ahí estaban periodistas, continuo con "ese hijueputa me las va a pagar". Y agregaba: "Yo no soy como otros jefes, ese hijueputa va a ver qué clase de jefe soy".  Segundo:  cuando fue presentado ante su enaltecida y fina autoridad y, antes de dirigir su enfurecida atención hacia el inspector que -haciendo su labor- le había aguado la visita al Ministro, la dirigió, su furia queremos decir, hacia una inspectora que, sin tener vela en el entierro, venía en el vehículo acompañando al que si tenía vela:  "Y usted que está haciendo aquí.  Se me va de inmediato para allá". Tercero:  Luego de dejar al inspector como un palo en gallinero, y sin dejar de vociferar, mandó a todo el mundo, de la manera más grosera que pudo encontrar, a que hicieran su trabajo.  "Se me van todos para el toldo" -ordenó su majestad a los súbditos de la inspección. Este "cuadro", lo repetimos, fue en medio media calle, en el pleno centro de Cartago.   

domingo, 1 de diciembre de 2013

Lunes de luna
El espantajo del anti-comunismo
ó del terrible medio a perder los privilegios

Franco Benavides


Entré a la discusión de buena fé, cuando Villalta se empezó a convirtir en una verdadera opción y un coro de facebookistas se dedicó a examinar al microscopio cualquier declaración que daba aquel, con el fin de declararlo “comunista” por el vía del “chavismo”.  Es decir, entré tratando de intercambiar argumentos para esclarecer desde distintos puntos de vista lo que realmente representa el Frente Amplio (FA) como opción política.  Con seriedad y tratando de dejar de lado los prejuicios.
·         
Lo de “en primera instancia no creo que sea posible” como respuesta del candidato del FA a una pregunta sobre eventuales “expropiaciones al estilo chavista”, se convirtió, para esos faceboookistas en la prueba irrefutable de que Villalta quería copiar el modelo venezolano.  Por más que algunos quisimos hacer una discusión seria con estos facebookistas agobiados por el crecimiento del FA en las preferencias de los electores, no fue posible por su insistencia en reducir los argumentos a la repetición, al revés y al derecho, de la misma fórmula: Villalta = Expropiaciones/Expropiaciones = Chavismo/ Chavismo = Comunismo/ Comunismo = Villalta.
·         
Aquí no vale analizar la experiencia del “socialismo real” en toda su complejidad, incluyendo el autoritarismo stalinista que lo caracterizó, su descalabro a partir de 1989 y la recomposición de la izquierda a nivel internacional a partir de ese fracaso y de su propia auto-crítica.  No. En la noche del anticomunismo todas las izquierdas son pardas: el comunismo fue absolutamente malo y los autodenominados socialistas o gente de izquierda, no son más que comunistas, agazapados con el fin de tomar el poder y hacer de las suyas.
·         
Por más que se les dijo que el Programa del FA no incluía expropiaciones, siguieron dando como un hecho que las practicarían en su eventual y temido -por ellos-  gobierno.  De nada hubiera valido recordarles que aquí en nuestro país el principal “expropiador” fue nada más y nada menos que su querido don Pepe, que expropió a una compañía eléctrica extranjera y nacionalizó1 la banca.  Y eso nadie lo entendió como “comunismo” sino como parte de una política para impulsar el desarrollo nacional.
·         
De nada hubiera servido replicar a su reclamo porque el FA se proclamara heredero del Partido Comunista de Costa Rica. ¿De qué hubiera servido decirles  que no se referían a la herencia de los campos de concentración en Siberia, sino a la de una  práctica política que no puede catalogarse más que como honesta y clave de la identidad costarricense porque contribuyó a hacer posibles las principales reformas sociales de nuestro país (garantías sociales, Código de Trabajo, CCSS, etc.)?
·         
 De nada hubiera servido decirles que al igual que el comunismo, las democracias capitalistas han parido sus propias atrocidades.  Que la historia de la humanidad no se puede mirar en blanco y negro; ni siquiera la parte que le corresponde al “Este”.  Que recordaran, por ejemplo, que la Primera y la Segunda Guerras Mundiales (en las que murieron más de 60 millones de personas) fueron incubadas en las democracias europeas. 
·         
Que recordaran, por ejemplo,  las  atrocidades de la “mayor democracia del mundo” (la que se llama a sí misma “americana”): el genocidio de la mayoría de sus pueblos indígenas; la reedición del esclavismo sobre la que se basó su peculiar forma de impulsar el capitalismo; los campos de concentración para japoneses; la segregación racial; la multitud de golpes de estado, entre los que destacan los patrocinados contra Arbenz en Guatemala y contra Allende en Chile; el apoyo a las dictaduras de Latinoamérica (Batista en Cuba; las juntas militares de Argentina, Chile y Brasil) y, recientemente, las invasiones a Afganistán e Irak.
·         
¿De qué hubiera servido decirle a esos señores, que parecen llenos de miedo, pero  que en realidad no hacen más que recurrir al miedo como una forma de “convencer”, de que hubiera servido decirles que los cambios sociales requieren del consentimiento de las mayorías, que nadie está hablando de expropiaciones, “en primera instancia”, pero que en todo caso, es el pueblo el que debe decidir si se dan expropiaciones o no2?
·         
 No.  No hubiera servido de nada.  Porque esos señores que han re-editado el anti-comunismo al estilo del Movimiento de Costa Rica Libre, se nutren o aspiran a nutrirse, con los negocios de las “privatizaciones” (las expropiaciones de empresas y servicios estatales a favor de la empresa privada).  Porque esos señores viven de las asesorías estatales, del “estado paralelo” (las ONGs contratistas eternos del Estado), de las concesiones de obras y servicios públicos, del tráfico de influencias y de los sobornos de que está plagado el neoliberalismo, cuyo principal objetivo es expropiar al pueblo costarricense sus empresas e instituciones estatales, para entregarlas a unos pocos como negocio privado.
Heredia, 1 de diciembre del 2013.

(1)    “Nacionalizar”: así le llamaban en aquellos tiempos al acto patriótico de expropiar una empresa o un servicio para ponerlo al servicio de la mayoría de la población. Por cierto, las expropiaciones chavistas datan, si no me equivoco del primer gobierno de Chávez; luego, si ha sido elegido por una gran mayoría… ¿no será que el pueblo está conforme con esas expropiaciones?

(2)    “Recuperaciones” les llama algunos agentes de la izquierda a ese acto de devolver a manos del Estado empresas que fueron privatizadas a precios de quiebra.