jueves, 29 de mayo de 2014

La tercera pata del blanco-Confabulación contra los educadores

La tercera pata del banco
ó, de cómo se confabulan “los opuestos” contra una huelga justa

Franco Benavides

Hasta apenas hace dos días el Gobierno insistía tercamente en que la única forma de pago era a través de Integra2 y rechazaba todas las propuestas alternativas de la dirigencia. 
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Apenas hace unas pocas horas el Gobierno ha dado a conocer  una propuesta de solución para el un grupo de educadores que no han recibido pago alguno desde que se iniciaron las clases. Siguiendo las normas democráticas sindicales, se ha convocado para hoy jueves 22 de mayo, en todo el país, a asambleas para analizar la propuesta y decidir si se levanta la huelga o se continúa.
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Aunque ese –el de la consulta a las bases ha sido siempre el método acostumbrado-, el Presidente Solís reclama el levantamiento inmediato de la huelga “porque el Gobierno ya dio la solución”.  Según el Presidente a la dirigencia sindical, ante su propuesta, que más bien entiende como una sentencia definitiva, no le queda más que confiar en las buenas intenciones del Gobierno y llamar a la vuelta clases.  Pero como el movimiento continúa con el desenvolvimiento normal de una huelga de tal envergadura (con estudio y consulta de las propuestas), el Presidente empieza a no entender qué es lo que quieren los educadores y le atribuye a ese proceso normal, mediante el cual se toman las decisiones en medio de una huelga, otras motivaciones más allá de la exigencia del pago de los salarios.
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Mientras tanto, como por arte de magia y en el momento más álgido de la huelga, aparece en primera plana el exministro de educación, no solo defendiendo su irresponsable actuación, sino afirmando que la huelga no procura otra cosa que impedir que se ponga a andar un sistema que impediría que los educadores sigan recibiendo montos que no les corresponden.  Como quien dice: los educadores, se han organizado sindicalmente para delinquir; no para exigir el pago justo de su salario, sino para robarle al fisco lo que no les corresponde.
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Y para que no falte la tercera pata del banco que le dé soporte a toda esta confabulación contra los educadores, aparece un dirigente que, más que el Presidente y el exministro, conoce el proceso de una huelga; aparece, como en todo, como hasta en la sopa de una huelga ajena; aparece un dirigente que llama a levantar la huelga porque el Gobierno ya solucionó el problema, cuando lo que existe es una propuesta de solución que ni siquiera ha sido analizada por los dirigentes sindicales de verdad.
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Que el Presidente y el exministro, por obvias y distintas razones cada uno, atribuyan oscuras motivaciones a una huelga para procurar que se debilite y que la opinión pública le reste las simpatías que hasta ahora le ha mostrado es, digamos, no moralmente correcto, pero entendible.  Pero que un dirigente en un momento crítico, cuando la solidaridad del resto del Movimiento Sindical se hace urgente y está por concretarse; que un dirigente ajeno a la huelga, que desconoce los pormenores de la negociación, en lugar de tener la dignidad o al menos la vergüenza de no lanzar más leña a la hoguera en que el Gobierno y exgobierno quieren, con la complicidad de la prensa comercial, quemar a los educadores; en lugar de morderse su larga y viperina lengua, se una al Presidente y al exministro en su descalificación…, eso sí que no tiene perdón ni en las esferas celestiales ni en las terrenas.
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Para dicha del mundo sindical cada vez se hace más claro cuál es el papel de algunos dobles agentes. La factura no puede quedarse sin saldar.
Heredia, 22 de mayo del 2014.


domingo, 27 de abril de 2014

La Sala de los Ex

Lunes de luna
La galería de los ex
ó de cómo se re-edita el feo complejo de Adonis

Franco Benavides

No conozco los pormenores de cómo tuvo origen la Sala de Exministros de Trabajo.  Pero es fácil imaginarlos: uno de esos acólitos de fuera o de dentro –que siempre acompañan a los jerarcas y están dispuestos a servir de alfombra o brocha-, uno de esos, digo, que nunca faltan, le sugirió a algún jerarca que se debía aprovechar la sala de reuniones para rendirle tributo a esos hombres y mujeres que tan digna y diligentemente han ocupado el cargo de Ministros.
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Ese Ministro, como quien la cosa no es con él, accedió a la idea, no para beneficio propio (¡Jamás!), sino porque los que antes ocuparon ese cargo se lo merecen (“Tal vez éste humilde servidor no, pero en cambio los que me antecedieron… sería una injusticia no reconocerle su esforzada y sacrificada labor ministerial” –pensó para sí mismo).
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Y fue así como la única sala de reuniones que existía en el Edificio Central del MTSS se convirtió en la Sala de Exministros.  Y se colocaron, para regocijo de todos los que hicieran uso de tal capilla o sala (según como se vea), los retratos de todos los que alguna vez fueron Ministros de Trabajo.
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Ahí se colgaron todos los retratos.  Los de Benjamín Núñez, Danilo Jiménez  y Alfonso Carro al lado de, por ejemplo, Farid Ayales.  Si, se colgaron todos.  Sin discriminación alguna.  El único requisito para estar en esa galería es haber ocupado el cargo de Ministro de Trabajo. No importa si se lo hace con la dignidad de, por ejemplo, el cura ya mencionado o con la alevosía de un convicto en ejercicio del  cargo.  No importa si ese ejercicio del cargo no deja más que una página en blanco en la historia de la administración del trabajo.  No importa si se ha sido  un ministro brillante o uno mediocre. 
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Es lo que se podría llamarse el “culto a la autoridad”.  Es -en menor escala- como la Sala de Expresidentes de la Asamblea Legislativa, donde están colgados los retratos de todos, incluyendo dictadores y exconvictos.  Claro, al menos en éste caso, el tributo tiene por intermediario a otro poder de la República. No es un auto-agasajo. 
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Debería haber una ley que prohíba este tipo de auto-tributos. Porque éticamente me parece que es de común consenso que los reconocimientos deben estar añejados por la prueba del tiempo y nunca deben expenderse porque una tradición (iniciada, casualmente, por uno de los propios beneficiados) manda que se rinda un tributo a todo aquel que ocupe un cargo independientemente de la evaluación de su desempeño.
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¿Es aceptable que exista una Sala de Exministros sin discriminación alguna?  ¿Es aceptable que cuelgue al lado de figuras respetables como el cura Benjamín Núñez un convicto en el ejercicio precisamente del cargo de Ministro de Trabajo?  ¿Por qué no rebautizar la sala y denominarla “Sala del Trabajo”;  sala ésta donde no solamente colgarían los retratos de los Ministros que se lo merezcan, según el rigor del tiempo, sino los trabajadores que como Carlos Luis Fallas, merecen el tributo de todo el pueblo costarricense?
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Sí, los tributos no deberían ser cosa de la costumbre o de una concesión a la vanagloria.
Heredia, 28 de abril del 2014.

viernes, 14 de marzo de 2014

Frente a la campaña contra los empleados públicos


¿Representan los “incentivos salariales” el 42%
del salario total de los empleados públicos?
¿Ese 42% es un“incentivo” por desempeño?

Franco Benavides

El Gobierno, con el coro de los medios comerciales de prensa, ha emprendido una Campaña contra los “incentivos” salariales de los empleados públicos. Afirman que estos incentivos representan el 50% del total del salario, agregando que no existe ninguna Evaluación del desempeño para pagar esos incentivos. 
    
Lo cierto es que “La Nación” y el Gobierno incluyen dentro de los “incentivos” algunos componentes salariales que no pueden catalogarse como tales (ver concepto de “incentivo salarial” al final).   El  Salario Escolar y  el Aguinaldo claramente no son “incentivos”.   Tampoco tiene ese carácter la “Dedicación Exclusiva” o la Prohibición que más bien son una compensación a cambio de que los profesionales ejercen exclusivamente para el Estado.  En los gráficos adjunto se muestra la composición del salario total de los empleados del sector público.  En el primero de acuerdo como lo desglosa la Contraloría (Salario Básico = 38%; Incentivos = 42%) y el segundo excluyendo los aportes patronales a la seguridad social. 
    Si excluimos del primer gráfico el Salario Escolar y el Aguinaldo como parte de los “incentivos”, estos (Restricción al Ejercicio Liberal, Anualidades y Otros Incentivos), representan el 29% del salario total y el Salario Base representa el 38%. 
   
Si excluimos los Aportes Patronales a la Seguridad Social (17%) del cálculo y sumamos al Salario Base el Salario Escolar y el Aguinaldo, tenemos que las remuneraciones básicas representan el 59% del salario total, los “incentivos” (Anualidades, Restricción al Ejercicio Liberal y Otros Incentivos) representan el 34.9%. Y aquí estamos incluyendo el pago por la restricción al libre ejercicio de la profesión, que no es un “incentivo” salarial.
Definición de Incentivo salarial:

Es un sistema de remuneración por rendimiento en donde se toma en cuenta la eficiencia con la que el individuo trabaja. Es una cantidad adicional al salario que obtiene el trabajador por el esfuerzo extra en forma individual. Los incentivos son  premios o recompensas que se otorgan al trabajador en función de la cantidad y calidad del esfuerzo que dedica a su trabajo.”

Se entiende entonces que los “incentivos salariales” son un parte “adicional” al salario Base que corresponde al pago por un esfuerzo extraordinario.  De manera que el Salario Escolar (remuneración fija de pago  diferido), el Aguinaldo (de pago universal) e incluso Los pagos por Dedicación Exclusiva o Prohibición (compensación por restricción al  Libre ejercicio de la profesión), no son “incentivos”. Luego:  el reclamo porque el pago de esa parte del salario no está sujeta a los resultados del desempeño, es simplemente una afirmación de mala fe.


Heredia, 14 de marzo del 2014.

sábado, 8 de marzo de 2014

¿TIENE OSCAR ARIAS RAZÓN?

¿Puede un solo gobierno hacer tanto daño?
ó, de cómo se crea un chivo expiatorio para seguir en lo mismo

Franco Benavides

No se le puede restar méritos al Gobierno de doña Laura y su equipo.  Ha hecho y dejado de hacer todo lo necesario para puntuar en lo más bajo de la opinión pública, ganándole incluso - cosa increíble-  al gobierno de Pacheco.   De manera que su falta de popularidad no obedece a una conspiración de la prensa (como a veces pretende explicar el gobierno su des-éxito),  sino más bien a su esfuerzo propio por perseverar en el desatino.
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 Pero es que acaso su equipo no está a la altura. Son torpes improvisados, aplicando ocurrencias un día y otro también.  Tampoco en esto hay que subvalorar al gobierno de doña Laura:  la Ruta 1856 será recordada por siempre como un ejemplo de eso que ahora llaman la APO (administración por ocurrencias).  Y muestras de ello son los vetos a la Ley Procesal Laboral y a la Ley de Fotocopiado y el impulso de  la Ley Mordaza.
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Que un tufillo tecnocrático mezclado  con algo de rancia soberbia impregna las sesiones del Consejo de Gobierno y que justamente eso no les permite olfatear la realidad política…, es también parte de su estilo “firme” (si es que se le puede llamar de esa manera a su consecuente perseverancia en el error).
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Pero decir que éste gobierno es responsable por la grave crisis de institucionalidad que vivimos; por el descalabro de la CCSS, por la epidemia de corrupción, de inseguridad ciudadana, el empantanamiento y fragmentación de la Asamblea Legislativa, la “judicialización de la política”, el colapso de la infraestructura pública…, ¡eso sí que es sobrevalorar el poder del que realmente dispone la Casa Presidencial!
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¿Puede un solo gobierno desmantelar todo el aparato productor de alimentos (arroz, frijoles, maíz) y reorientar nuestra fuerza productiva y nuestros suelos a la exportación de monocultivos destructores del ambiente (piña, melón, palma, banano), condenando casi al exterminio a los campesinos?  ¿Puede un solo gobierno entregar los bellezas naturales a la voracidad de los hoteles transnacionales y convertir a Guanacaste en una especie de “condominio” para pensionados gringos?

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Nuestra sociedad está en crisis. Los dueños del poder económico y político nos han embarcado en un proceso de transformación de signo contrario al de la década de 1940; se trata de una gran contrarreforma social.
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Los políticos que hacen fila para acceder al poder, incluso los del propio partido de la denostada doña Laura, hacen coro con la prensa y la culpan de todo.  No culpan a éste modelo económico que ellos están contribuyendo a crear y que se basa, esencialmente, en ofrecer al capital extranjero mano de obra y recursos naturales baratos,  en convertir cada servicio público (salud, educación, electricidad, telefonía, agua, carreteras, puertos, etc.) en un negocio de pocos adinerados.
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No, no.  El gobierno de Laura no es tan malo como pretenden hacerlo aparecer los que le siguen en turno.  El gobierno de doña Laura es heredero de treinta años de política neoliberal, es heredero de los Arias, Calderón, Figueres, Rodríguez y Pacheco y de sus aparatos partidarios.
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El mal gobierno de doña Laura solo se explica como consecuencia del proyecto neoliberal que sin acabar de aplicarse, ya está hundiéndose en todo el mundo.

viernes, 7 de marzo de 2014

¿Calma? ¿Por qué?

¿Calma? ¿Por qué?
ó de cómo se amenaza con llamados a la calma

Franco Benavides

Oír a la Presidente Laura Chinchilla llamando “a la calma” y escuchar el coro con que la acompañan en ese mismo llamado las cámaras patronales, es raro.  Y es que uno vuelve a ver para  todos lados y no ve ningún alboroto, todo está quedito.  Y claro, cuando las aguas del ambiente político y social están mansas como en un lago sereno, eso de llamar a la calma lo pone a uno nervioso .
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¿Que el dólar está subiendo? Pero, ¿para qué son las “bandas” si no para impedir que se desboque?  ¿Por qué habríamos de perder la calma por una devaluación controlada? O, ¿acaso no está controlada? ¿No es “normal” que esto suceda?  Y si no, ¿para que se crearon las “bandas” sino para que el dólar fluctué al vaivén del mercado?
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¿Qué Johnny  Araya se retiró de la campaña electoral?  Pero…, si todos sabemos que Johnny apenas si pudo atender las demandas administrativas de una alcaldía. ¡Favor que nos hace con no insistir más en que lo “contratemos”!  Además, ¿por qué habríamos de perder la calma si de todas formas sigue siendo candidato y en las próximas elecciones se elegirá a un señor  que ya ha dado señales, especialmente a las Cámaras Patronales, de que todo va a seguir por las mismas sendas trazadas por la “agenda neoliberal”? 
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Me entra como una espina en la desconfianza.  ¿Y si realmente los que llaman a la calma son los que están intranquilos?  ¿No será que ese llamado que parece dirigirse a la ciudadanía en general, tiene como destino, en realidad, a su propio estado de ánimo?  ¿Y si son los empresarios los que están intranquilos, faltos de calma?  Pero, ¿por qué?  ¿Es que les iba tan bien con los gobiernos de Liberación?  ¿Qué tiene de excepcional esta eventual alternabilidad de partidos en el gobierno?  ¿De qué puede ser sospechoso el PAC?
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¿Y si es que la sombra de un verdadero cambio y no de la alternabilidad al estilo bipartidista, les tiene el ánimo turbado a los empresarios?  ¿Será que temen que el PAC se tome en serio la voluntad popular de derrotar el continuismo?  Pero, ¿no les ha dado don Luis Guillermo suficientes señales de que aquí no va a cambiar nada esencial en el modelo económico y es que no recuerdan que el Frente Amplio –que reivindicada algunos cambios verdaderos- ha quedado descartado para la segunda ronda?
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O, acaso, ¿esos llamados a la calma son una amenaza para el candidato que se vislumbra como virtual ganador y para su partido?  ¿Quieren que el PAC sea “más claro”?  ¿Qué les garantice que va a continuar con la política de privatizaciones y concesiones de la cosa pública, empezando por el tema de la electricidad?  ¿Qué las reformas tributarias seguirán cayendo en la espalda –para eso la tiene ancha- del pueblo.
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¿Es que los llamadores a la calma quieren que el próximo gobierno sepa que si ellos no están tranquilos, que si el candidato no les da las “señales” que ellos piden, no puede haber calma?

Heredia, 7 de marzo del 2014.

  

miércoles, 5 de marzo de 2014

A propósito de la discusión entre la APSE y la ANEP.

A propósito de la discusión entre la APSE y la ANEP
La unidad del Movimiento Sindical no puede ser incondicional, ni asunto de cúpulas

Franco Benavides Flores

Una discusión pública está en desarrollo entre dos organizaciones  sindicales: la APSE y la ANEP.  Algunos dirán, incluyendo a dirigentes sindicales, que en aras de la unidad se deben evitar a toda costa éstos enfrentamientos y más aún, de ser inevitables, no se los debe sacar a la calle.  Otros opinamos, al contrario, que la verdadera unidad requiere una discusión transparente de las distintas posturas que existen al interior del Movimiento Sindical para establecer para qué, con quiénes y en cuáles casos es posible la unidad.  Porque la unidad de todo el movimiento sindical no siempre y en todo momento es  posible; ni siquiera deseable. (en el artículo que aparece en la siguiente dirección se discute sobre el problema de la vocería sindical respecto a quién debe ser el interlocutor del Gobierno: http://enlunado.blogspot.com/2014/02/gobierno-y-prensa-le-dan-voceria-del.html ).

1.- Un solo frente contra el desmantelamiento de los derechos de los empleados públicos.


Me explico: cuando la dirigencia de una organización sindical toma como eje central de su propuesta de salarios para el sector público el desenganche de los médicos –como es el caso de la dirigencia de la ANEP-, de manera premeditada o inconsciente, clava una cuña de división al interior del Movimiento Sindical.  Porque mientras el Gobierno despliega todas sus armas contra los derechos de los empleados públicos, teniendo como blanco principal los denominados pluses salariales (anualidades, dedicación exclusiva, carrera profesional, etc.), la ANEP desvía la atención de manera pertinaz hacia los incentivos médicos; y esto a pesar de que el propio Gobierno, las autoridades de la CCSS, la Sala Constitucional y la Asamblea Legislativa, no han querido entrarle al asunto.  Sobre éste tema no es posible la unidad.
 Mientras el resto del Movimiento Sindical procura articular todas sus fuerzas para enfrentar la embestida en contra los salarios de los empleados públicos y contra el desmantelamiento y privatización de los servicios estatales, la ANEP insiste en que se discuta y resuelva un tema que no sólo no es responsable de la política de congelamiento de los salarios reales que procura llevar adelante el Gobierno, sino que por su propia carácter (exigir que a un gremio se le disminuyan sus incentivos), contradice los fines de la organización sindical.  La postura de la ANEP es en sí misma contraria a  la unidad sindical pues procura abrir un frente de guerra al interior del propio movimiento sindical,  precisamente en medio de una coyuntura en que todas las fuerzas deberían estar orientadas a la guerra desatada contra los pluses salariales

2.- La vocería del Movimiento Sindical la escoge la prensa según su propio “criterio”. Hay que decir que los conflictos entre una parte mayoritaria del Movimiento Sindical –ahora agrupado en el Bloque Unitario Sindical y Social- y la ANEP, no son nuevos.  Me atrevo a decir que casi no existe una organización sindical de importancia en éste país que no haya mostrado en algún momento –casi siempre de manera privada, siguiendo la costumbre de lavar los trapos sucios dentro de la casa- que no haya mostrado, digo, su disgusto por el excesivo protagonismo que la prensa comercial le ofrece al señor Albino Vargas y que éste acepta sin miramientos. Y digo excesivo protagonismo porque mientras otros sindicatos ponen el grueso de la fuerza movilizadora en una huelga o en una marcha, no es nada raro que las páginas, las cámaras y los micrófonos de la prensa comercial se saturen de entrevistas y opiniones del Secretario General de la ANEP, mientras a los verdaderos protagonistas apenas si se les da espacio.  Y no se trata de envidia o de odio, como quiere presentar la dirigencia de la ANEP el reclamo legítimo de la APSE.  Es evidente que la ANEP ha realizado un trabajo para abrirse espacio en los medios de prensa.  No se le puede restar mérito en eso.  Pero también es evidente que los que dirigen esos medios lo han escogido -por razones que ahora no voy a apuntar-, como el vocero del Movimiento Sindical.  Y dadas las diferencias entre la ANEP y otras organizaciones sindicales, la vocería es fuente permanente de conflictos al interior del Movimiento Sindical.

 3.- La campaña anticomunista trasladada al interior del Movimiento Sindical. A los argumentos de la APSE (http://www.apse.or.cr/NUEVA_WEB/Cuerpo/2012/index/manifesta.jpg) para criticar públicamente al señor Albino Vargas, la dirigencia de la ANEP, acuña una versión sindical de la campaña del miedo que con tanta furia se utilizó en la primera ronda electoral y de la que aún se escuchan voces. Dice así la réplica de la dirigencia de ANEP al campo pagado de la APSE:  “Demuestra esta publicación que nuestro temor se hizo realidad,  grupos de ultraizquierda han tomado la APSE,  que recientemente se ha convertido en “sindicato industrial”;  y desde ahí están utilizando los recursos y a las bases honestas de esa organización para convertirse en bastión de partidos políticos de izquierda radical,  que en principio trataron de adueñarse de la ANEP, pero que fueron decididamente rechazados por las bases anepistas, que le han dado y le siguen dando su apoyo al compañero Albino Vargas.” ( http://www.anep.or.cr/article/la-derecha-neoliberal-y-la-izquierda-extremista-un/). 
No vale la pena responder a cada uno de los exabruptos cargados del más rancio anti-comunismo, sobretodo  porque esos calificativos están desde hace rato desautorizados dentro del Movimiento Sindical, aunque ciertamente no entre algunos otros sectores de la población.  Si es importante decir que la APSE realiza cada dos años la  elección de sus dirigentes en una contienda democrática que tiene como escenario todo el país y por medio de la cual  los (as) afiliados (as) escogen a su dirigencia.  ¿Son esos dirigentes de ultra-izquierda? Bueno: la derecha y la izquierda son posiciones relativas. Así por ejemplo, algunos dicen que dentro del PAC hay un grupo de ultra-izquierda.  Claro, la afirmación proviene de personas que están muy, pero muy  a la derecha (casi rayando en el fascismo) y por consiguiente ven como de ultra-izquierda a personas que no pueden catalogarse más que como social-demócratas.   Igual sucede dentro del Movimiento Sindical: algunos se han posicionado tan, pero tan a la derecha, que perciben al sindicalismo consecuente como estando muy a la izquierda.  Cuestión de perspectivas: la Derecha Cristiana (Christian Right) en los Estados Unidos cree sinceramente que Obama es comunista. 

Heredia, 5 de marzo del 2014.

miércoles, 26 de febrero de 2014

GOBIERNO Y PRENSA LE DAN VOCERIA DEL MOVIMIENTO SINDICAL A ALBINO VARGAS

Gobierno  y Prensa le dan la vocería del Movimiento Sindical a Albino Vargas
Escoger el interlocutor no es una buena estrategia para evitar los conflictos laborales
Franco Benavides Flores

Antes, durante y después de las protestas del 25 de febrero, el Gobierno y la Prensa Comercial escogieron a Albino Vargas, Secretario General de la ANEP, como vocero del Movimiento  Sindical.  Esto es totalmente inconveniente por las siguientes razones:

1)    LA ANEP DESVÍA LA ATENCIÓN HACIA EL “DESENGANCHE”. La dirigencia de la ANEP ha puesto en el centro de su propuesta salarial el “desenganche” de los médicos del salario del resto de los empleados públicos.  Pero lo que es evidente es que el  Gobierno apunta a los “pluses salariales” (anualidades, dedicación exclusiva,  carrera profesional, etc.), como su principal eje para aplicar una “igualdad salarial a la baja”.  Tan es así que el propio Gobierno negocio con las organizaciones de profesionales médicos y dejó las cosas como estaban; la Sala Constitucional rechazó un recurso de inconstitucionalidad que las autoridad de la CCSS  interpusieron contra la “ley de incentivos médicos” y los diputados no han querido darle trámite a la reforma que a la dirigencia de la ANEP tanto desvela.  Luego: el centro de la lucha por salarios en el sector público está en los “pluses salariales” y el resto del Movimiento Sindical (ANDE, APSE, SEC, CTNR, CGT, CMTC, UNDECA, UNT, etc.), lo tiene claro.  La posición de Albino Vargas no hace más que fomentar la división al interior del Movimiento Sindical y desviar la atención del verdadero tema (“pluses salariales”) y de ésta manera le facilita las cosas al Gobierno.  

2)    LAS ORGANIZACIONES QUE MOVILIZAN A LA MAYORÍA SON INVISIBILIZADAS.  El grueso de la movilización del día 25 –como lo ha sido durante los últimos años- lo ponen las organizaciones del Magisterio Nacional (APSE, ANDE y SEC).  Por eso llama la atención que la prensa comercial y el propio Gobierno busquen al dirigente de la ANEP y lo tengan como el principal vocero de los sindicatos.  En las declaraciones del día 26 de febrero en el programa de Amelia Rueda, los Ministros de Trabajo y de la Presidencia estaban sumamente complacidos con la posición del señor Albino Vargas por su insistencia en el “desenganche” y porque muestró una gran disposición al diálogo para condicionar los “pluses salariales” a una eventual “evaluación de desempeño”.  El Ministro Roversi afirmó que al oír a “Don Albino le daban ganas de afiliarse a la Anep”.  El Ministro de Trabajo lamentó que el resto de dirigentes, sobre todo los de los educadores no tuvieran la misma “apertura” que la de Anep e insistieran en que van a una huelga el 20 de marzo.   Aquí se hace evidente que el dirigente de la Anep no solo no es el que encabeza las movilizaciones, sino que maneja una agenda diferente a la de las organizaciones que pusieron el grueso de los empleados en la calle.  Es lógico, entonces, que el Gobierno “sienta”, al tomar como el vocero al dirigente de la Anep,  “que con los sindicatos no se logra llegar a un acuerdo”.


3)    LA ANEP DEBE RECONOCER EL LIDERAZGO DE QUIENES PONEN EL GRUESO DE LA MOVILIZACIÓN. La dirigencia de la Anep tiene derecho a plantear sus propias demandas y a darlas a conocer por medio de la prensa.  Pero lo cierto es que, si el señor Albino  Vargas tuviera un ánimo unitario sincero y reconociera, además, la autoridad de las organizaciones que ponen el grueso de la fuerza, tendría que rechazar ese protagonismo que la prensa y el Gobierno le asignan, en medida desproporcionada a su capacidad de movilización, y debería remitirlos hacia los verdaderos dirigentes del movimiento: en éste caso, el del 25 de febrero, hacia la dirigencia de la ANDE, la APSE y el SEC.  Hay que decir, para honrar la verdad, que el señor Vargas al dar declaraciones advierte que lo hace  a nombre de la ANEP y no por el resto del Movimiento Sindical, pero  no desaprovecha esa gracia que le hace la prensa y el Gobierno de considerarlo “el vocero”.

4)    ACEPTAR NEGOCIACIONES AL FINAL DE UN GOBIERNO REACIO A LA NEGOCIACION ES CUANDO MENOS, INGENUO. El Ministro de Trabajo, con ese discurso poco sincero que maneja,  le plantea “al vocero” estar dispuesto a convocar de inmedidato a los sindicatos para negociar una nueva fórmula y al “vocero” le parece bien.  Como si nadie recordara que éste gobierno durante 3 años y 5 meses ha tenido enguacada la propuesta que sobre ese tema le hicieron los sindicatos en agosto del 2010.  Como si a éste gobierno, que ha mostrado una reacia voluntad para la negociación, no le faltaran más que 2 meses y unos cuantos días para acabar.  Como si el que el Ministro de Trabajo califique públicamente a los sindicatos de manipuladores, mentirosos, electoreros y evasores de la negociación, no lo descalificara como interlocutor de una eventual negociación.

5)    LAS HUELGAS Y MARCHAS SON UNA LEGITIMA EXPRESIÓN DE RESPUDIO CONTRA LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES DE  ÉSTE GOBIERNO. Que  para que el Ministro de Trabajo no siga pensando que la movilización del 25 de febrero y la anunciada para el 20 de marzo, son una forma de “interferir en la campaña electoral”,  aceptemos ir a sentarnos en la misma mesa de quien ha mentido y sin embargo nos presenta a nosotros como mentirosos, es una rara posición para un dirigente sindical.   Ya nada vamos a lograr en la víspera de éste Gobierno, durante el cual el Ministro de Trabajo debería estar ocupado en hacer “las maletas”.  Que la apreciación del señor Olman Segura tiene el simple afán de descalificar una vez más a la dirigencia sindical, lo demuestran los hechos.  Desde mayo del  2010 y luego de cada fijación semestral para el sector público (ya 8 en total con éste gobierno), el Movimiento Sindical ha tenido que llamar a los  empleados públicos a huelgas y marchas debido a la evidente falta de voluntad para negociar por  parte del Gobierno de Laura Chinchilla.  Esto es suficiente para que las afirmaciones del Ministro de Trabajo sobre el carácter “electorero” de estos movimientos, sean reconocidas como falsas y mal intencionadas.

6)    A estas alturas, el Movimiento Sindical no debería perder tiempo en simulacros de negociaciones,  sino en preparase para la ofensiva contra los “pluses salariales” que “La Nación” y las autoridades de éste Gobierno –recogida por los candidatos de la segunda ronda, con más o menos claridad-, están orquestando para llevarnos a la “igualdad salarial a la baja”.


Heredia, 26 de febrero del 2014.